vigoron nica

Cuál es el origen del Vigorón de Nicaragua

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Combinar yuca con chicharon de carne, agregando una verdadera ensalada, se obtiene como resultado un rico y suculento Vigorón nica, ¿Pero cuál es el origen?

¿De dónde Nace esta palabra con la que se bautizó uno de los platillos tradicionales más ricos del país?

Consultando al investigador Granadino Fernando López y bajo la asesoría del historiador Wilmor López nos encaminamos al descubrimiento de nuevas historias de mujeres penconas.

Son protagonistas de una parte de la cultura y tradición de la Gran Sultana.

Es así como nos dimos cuenta que en un principio por las calles de Granada se escuchaba el anuncio de las vendedoras ofertando el chancho con yuca, platillo acogido por gran parte de las familia Granadinas.

Con el inicio de la fiebre beisbolera en 1914 la competencia por vender todo tipo de comida en el estadio donde se jugaba pelota obligó a la señora Luisa Cisneros Lacayo a innovar.

Fue desde entonces que amparada en el nombre de un reconstituyente llamado tónico Vigoron puso de excusa que su producto compuesto por yuca chicharon y ensalada era mucho mejor que este tónico.

Esa acción que fue respaldada por los clientes que desde ese entonces le comenzaron a llamar el famoso VIGORON, según datos biográficos de la revista.

Así es mi tierra edición número 44 del año 1970 en su página número 25 , mediante un artículo elaborado por el periodista. Alejandro Barberena Pérez.

A partir de este hecho histórico han sido muchas las amas de casa las que siguieron el legado dejado por Luisa Cisneros.

Algunas ya han Fallecido como doña Ilda y Modesta Lacayo, pero que afortunadamente heredó a sus hijo la venta del tradicional platillo.

Doña Ilda dejó el negocio a la famosa gata que vende en el parque central.

Doña Modesta Cisneros es considerada una de las más antigua en el negocio desde 1950, quien también le heredo la tradición al reconocido “Maní”, que recomienda mantener al personal para dar continuidad a la calidad del Vigorón.

En la búsqueda de datos biográficos que permita rescatar la tradición nos encontramos con el legado que viene construyendo una familia humilde de esta Cuidad.

Se trata de las Sevillas, reconocidas por casi todos los comerciantes del mercado municipal.

La transmisión de generación en generación se viene dando en este núcleo donde la presentación y calidad del VIGORON es el mismo, al igual que algunos nombres. Lo que cambian son los apellidos.

Aquí se involucran a bisabuelas , abuelas, madres , hermanas y sobrinas que mantienen firme el legado, para que centenares de nicaragüenses, disfruten de un delicioso manjar de los dioses, que con mucho esmero realizan las protagonistas diariamente.

La precursora de esta práctica en la numerosa familia Sevilla se le atribuye a la hermana mayor doña María.

Según nos relata su hermana menor Telma, quien nos informó que doña María Sevilla vendía VIGORON Granadino en el populoso Mercado Oriental, con el terremoto de 1972 en Managua tuvo que Trasladar su negocio a la propia esquina del mercado municipal de la gran Sultana.

Allí fue apoyada por la ya fallecida Tomasita Varela, hoy de 84 años de edad

Con sus años encima continua trabajando en este negocio, ya que no goza de una pensión alimenticia porque nunca cotizó.

La encontramos en un puestecito sencillo, donde sol baña inclemente parte de su cuerpo.

historia del vigoron

El sitio se ubica de la shell Palmira media cuadra al este , mano izquierda donde fue la parada de los buses hacia Nandaime, Diriá, Dirimo y Rivas.

Al abordarla nos indicó que se siente orgullosa de su trabajo y con mirada melancólica también nos dijo:

«Cómo ha pasado el tiempo, a mi edad el único periodista que me ha entrevistado fue Mario Chacón que ya murió. Creo que le gustó mi Vigorón porque fue mi cliente», nos dice pensativa.

Solicitamos un servicio de Vigorón a esta señora de avanzada edad y la presentación fue casi igual a la que se hacía a la angigua; en una tasita adornada con la hoja de bijagua , el chicharón carnudo, y nos pregunta si queremos gordo el producto.

Dijimos que sí y un trozo grande resalta el servicio con un poco de chilito picado como parte del complemento que se hace acompañar del rico fresco de grama que se compone de jugo de limón

Con una hoja de grama cocida, la reacción al comer se resume en una satisfacción de encontrar lo esperado.

Según doña Sevilla la hoja de bijagua se encuentra solo en zonas pantanosas por lo que es difícil de adquirir.

A unas pocas cuadras de ahí se encuentra el mercado, lugar donde vende su otra hermana menor Francisca Sevilla, que según nos relata doña Telma Sevilla, comenzó a vender frente a la tienda Dollar Store ,cuando el Vigorón costaba un chelín, allá por el año de 1974.

El puesto aún está en el mismo sitio pero doña Francisca suma ya 81 años de vida.

El negocio sea prospero o no , tenga altas y bajas en las ventas se mantiene al menos eso es lo seguro ya que durante la noche los hijos de doña Francisca retoman el turno y ofrecen este platillo en horas nocturnas.

La tradición en esta familia continúa.

La hija menor de doña María se llama Yolanda Delgado Sevilla, tiene 64 años de edad y 40 años de vender este alimento tradicional.

Actualmente opera fuera de la parada de los buses ruteados que van hacia Managua, contiguo al asilo de ancianos “La providencia”, en un lugar incomodo, que poco a poco ha venido perdiendo por culpa de señoras y señores adinerados de Managua.

«Esas personas tienen negro el corazón», nos dijo en una forma triste doña Yolanda, aduciendo que la han querido sacar del lugar construyendo un portón para introducir vehículos que al final no entran al predio, pero que le ha ocasionado grandes problemas a su negocio.

Ya no puede atender a sus clientes con la atención debida que le caracteriza.

Así mismo mencionó que en un tiempo hubieron orientaciones expresas de desalojarla.

«Gracias a Dios, familiares y amistades ligadas al gobierno abogaron por mí en Managua donde vino una resolución de una señora que no recuerdo su nombre, ni su cargo.

Sólo me di cuenta que decía que no daba lugar el desalojo. Los funcionarios de INIFOM no dan lugar al desalojo porque es una orientación de la compañera Rosario de apoyar y mejorar las condiciones de los trabajadores por cuenta propia», refirió orgullosa.

Aún persiste la insistencia de las ricachonas que constantemente llegan al negocio a molestarla. Una de las principales es una señora, familiar de los Pellas según dice la mujer.

Ella lo grita afirmando que es Pellas y la amenaza con sacarla cada vez que llega.

Tras describir esta situación, por la que de seguro deben pasar otros emprendedores que a diario luchan por ganar el sustento cotidiano para su familia, le preguntamos a doña Yolanda por qué se diferencia su vigorón de los demás.

Nos dijo toda orgullosa, «aparte de la experiencia que es necesaria hay varios aspectos que no se deben olvidar. La ensalada siempre debe de llevar mimbro, el punto de sal al combinar vinagre con agua, el chicharrón carnudo y el secreto para hacer reventar la yuca que obviamente no compartiré», nos dice con una sonrisa.

Insistimos en que nos revelara el secreto y accedió a contarnos las químicas.

La sal juega un papel determinante en el cocimiento de la yuca, de manera que es necesario poner el agua con la yuca a cocer, cuando este hirviendo se le agrega la sal para que contribuya a que la yuca reviente.


Cuando tenés un buen chicharrón carnudo y no charrasca, combinado con una ensalada en su punto de sal y vinagre y una yuca reventada, se obtiene como resultado este manjar dejado por los dioses.

La curiosidad mató al gato dice un viejo refrán, pero nosotros seguimos indagando.

Fuimos hasta calle nueva a su casa de habitación y le preguntamos, ¿Qué aprendió de su Mamá?

Nos respondió que la fortaleza es un valor heredado que no tiene precio. Al levantarse se encomienda a Dios y pide fuerza para concluir su labor que inicia desde las 4 am hasta las 6 pm ya que alista dos ventas, la de ella y la de su madre doña María.

¿Qué satisfacción ha obtenido? Y nos contestó, casi con las lágrimas ya por caer de sus dos ojos: «La preparación de mis tres hijos, el mayor es periodista vive y trabaja en Managua y mis dos hijas que son abogadas, también laboran en su ramo».

Lo más triste que ha vivido es la pérdida de su hermana mayor Rosario que también trabajaba en el negocio donde vende actualmente ella.

Nuevamente, en su negocio de la parada de Managua, entrevistamos a un joven de 23 años de edad que le observamos afanado, chupándose los dedos.

Su nombre es Jader Sánchez y estudia en la UNAN. Nos dijo que este vigorón no tiene competencia. Él viaja de Managua a la Gran Sultana solo para degustar del tradicional sabor de este típico alimento.

La historia no termina aquí, Doña Yolanda está preparando a la que será la sucesora.

Se trata de su sobrina, que paradójicamente lleva su mismo nombre, Yolanda Castillo.

Es una joven que tiene más o menos 28 años de edad, que junto a su mama María García, continuarán con la tradición de este negocio, afirman las protagonistas.


Esperamos que este documento sirva de guía para ampliar alternativas turísticas.

Sería importante que tanto los visitantes nacionales como extranjeros conozcan la idiosincrasia, cultura y tradición de nuestro pueblo, principalmente reconocer el esfuerzo de estos emprendedores que son realmente orgullo de nuestro país.

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